miércoles, 9 de junio de 2010

A pocas horas

Sólo dos días o 48 horas nos separan del mundial, y comienza una época rara para todos.
Los hombres se juntan y las parejas se separan, ¿la razón?. Después de aguantarse 344 partidos de "Fútbol para Todos", con el condimento de Argentinos Juniors campeón luego de 24 años, hay que aguantar 64 encuentros de un mundial y ni hablar si nuestra selección quedara fuera (ojalá no suceda) de la competencia mucho antes del epílogo. Es entonces que escucharíamos comentarios como, "ya está boludo, quedamos fuera. ¿A quién carajos le importa Japón-Eslovaquia". Y tienen razón, pero es fútbol, o mejor dicho es un mundial.
Es tiempo de promesas, cábalas, plegarias y cualquier fetiche que sirva para alimentar la esperanza y disminuir el miedo escénico que tenemos cada cuatro años. Ya no está Caniggia, tampoco el batigol y ni siquiera el kily Gonzáles. Pero después de 16 años volvemos a sacar a la cancha al mejor del mundo, y sólo para demostrar que el que lo fue hace 16 años está en el banco.
Y no falta esa clase de gente que recurre a los datos que no dicen una mierda, como por ejemplo que Italia tardó 24 años en salir campeón en España ´82 y Brasil lo mismo, para levantarse con la copa en USA ´94. Una mierda, eso no sirve. Nadie gana con la historia. Aunque la historia la escriben los que ganan. Argentina tiene que demostrar que esas similitudes con el mundial de 1986 o estos datos fantasmagóricos, son sólo datos que manejan unos extremistas que evaden la realidad, creyendo que por rezarle a una vírgen un día entero la pelota va a entrar en el arco. No muchachos, eso sólo pasa en las películas. Los partidos, los ganan los que juegan y nadie más. A no ser que dirija Codesal. Explico para los más chicos, que Codesal fue un insulto al referato internacional ya que su actuación despótica, incidió en el resultado a favor de Alemania en la final del mundial de Italia 90, en el cual, obviamente quedamos segundos. En síntesis, un hijo de puta.
Pero retomemos la fiebre mundialista. Con Messi en la cancha y Maradona en el banco, no hay chances de que nadie discuta la idiosincracia argentina. Tenemos a los mejores del mundo, y quizás de la historia del fútbol mundial.

2 comentarios:

  1. faaaaaaa.
    me encantó la redacción en cuestión.
    me sentí en un bar de esquina.

    mecha.

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